Economía: llueven las buenas noticias. Las elecciones presidenciales francesas en el núcleo de una operación europea de recuperación del control mediático

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La voz de Francia en el mundo parecía haber desaparecido, al menos en 2007, bien lejos del resplandor de la diplomacia francesa en 2003, cuando el país se opuso a la Guerra de Irak. Y sin embargo, cuando creíamos que al país no le quedaba un ápice de influencia, las elecciones presidenciales francesas de 2017 han atraído una atención internacional apenas vista, señal de que la insignificante Francia quizás no sea tan insignificante cuando amenaza con elegir una presidenta de extrema derecha en el corazón de Europa.

Pero la sentencia está dictada y el mundo vuelve a respirar[1]: aunque Francia sea el país occidental que más ha sufrido el terrorismo en los últimos años, los franceses han evitado caer en la xenofobia y el repliegue, rechazando por más de un 65% a la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen. Es así como un auténtico tecnócrata como Emmanuel Macron ha acabado en la Presidencia. ¿Cómo ha llegado hasta allí? ¿Qué significa este resultado? ¿Qué consecuencias sufrirá Europa?

En este artículo, expondremos una serie de observaciones bastante amargas sobre los mecanismos que han llevado al poder a Emmanuel Macron. Sin embargo, vamos a permitirnos mostrar cierto optimismo (prudente) con respecto al potencial de salida de la crisis que ya se puede entrever, precisamente teniendo en cuenta las fuerzas que han contribuido a esta elección.

El hombre compatible

La campaña presidencial francesa de 2017 ha vivido un momento verdaderamente histórico: el debate televisivo que opuso a Marine Le Pen y Emmanuel Macron, un debate que reveló dos cosas: la vacuidad del programa de uno y la muy inesperada densidad del personaje (y del programa) del otro. Nuestro equipo anticipa que Marine Le Pen no se recuperará de este debate, ni tampoco probablemente su partido, el Frente Nacional. El abandono de la sobrina de la familia Le Pen representa una primera constatación de esta anticipación. Aunque esto no tiene por qué ser una buena noticia, pues quedará vía libre para la creación de un nuevo partido de extrema derecha, más moderno y eficaz…

Pero en este debate, no es que Marine Le Pen estuviera mal, es que Emmanuel Macron estuvo excelente y es el responsable directo de la eliminación de la candidata en la segunda vuelta, logrando convencer a muchísimos abstencionistas de ir a votar por él… por una buena razón esta vez, y no como parte de una estrategia de manipulación de los medios.

Gracias al gran alivio de los franceses al haber evitado a Le Pen, combinado con una buena dosis de moral mediática y con el efecto de la novedad, el nuevo presidente puede esperar un inicio de mandato “relativamente” tranquilo (contrariamente a lo que anticipamos hace un mes – aunque hay que decir que con bastante poca convicción). En cualquier caso, no debería ser objeto del linchamiento mediático que sufrió Hollande desde los primeros días de su quinquenio… y la lluvia de buenas noticias económicas debería calmar las aguas entre los más reacios.

El hecho de que su programa se inscriba en la continuidad permite a Macron evitar la desconfianza de los mercados, generalmente acompañada de una fuga de capitales, una caída de las bolsas, una subida de los tipos de interés, etc. Lejos de eso, su pasado como banquero (que, por otra parte, enerva a más de uno) y su faceta probusiness asumida le aseguran una indulgencia bastante útil, considerando que el espectro de la crisis financiera de 2008 sigue acechando. Sin duda alguna, compatible con los mercados.

fig01Gráfico 1 – Tipos de las obligaciones francesas a 10 años, de mayo de 2016 a mayo de 2017. Fuente: Boursorama.

Y también, más que nunca, compatible con Europa.  Como europeo convencido, no oculta su voluntad de reforzar la construcción europea. “Una Francia fuerte (y abierta) en una Europa que la protege[2]”. Si logra mantener esta promesa, significará el regreso de una Francia constructiva y con poder de influencia en Europa, lo que complacerá a muchos países que buscan establecer un contrapeso frente a Alemania (entre ellos, la propia Alemania, como muchas veces decimos: ningún país, pero en especial, Alemania, tiene la capacidad/legitimidad para dirigir la UE o la zona euro por sí solo, y Alemania lo sabe). Además, Macron no representa a la izquierda francesa que tanto desagrada a otros europeos. Al contrario, su programa concuerda con la “izquierda” de otros países de la UE (es decir, con los sociales-liberales), con una clara aceptación de la mundialización y del liberalismo. Por otra parte, proyecta la imagen de hombre brillante, un hombre de palabra con facilidad para captar adhesión (su vertiginosa campaña parece haberlo demostrado ante los ojos del mundo entero), algo necesario para el buen funcionamiento de las instituciones continentales.

Compatible con Alemania. Merkel lo ha apoyado durante su campaña[3] e incluso el intransigente Schäuble, actual ministro de Finanzas alemán, quiere trabajar con él en un proyecto de Parlamento de la zona euro[4]. Si el SPD ganara las elecciones alemanas de septiembre, aunque el candidato Schultz haya apoyado a Hamon[5] (cortesía obligada entre partidos socialistas), Macron también sería compatible, apoyado principalmente por el antiguo presidente del SPD, vicecanciller y ministro de Economía alemán, Gabriel[6] (escribieron una tribuna conjunta sobre Europa en The Guardian[7] en 2015). En dos palabras, cualquiera que sea el resultado de las elecciones alemanas, Macron trabajará gustosamente con Alemania, lo que no complacerá a todo el mundo, pero promoverá la esperadísima reforma de la zona euro.

Asimismo, promete reducir el déficit público francés (bajando los impuestos…), motivo por el que probablemente obtendrá el aval de la Asamblea Nacional que, desde el punto de vista de nuestro equipo, es mayoritariamente de izquierdas. Si lo consigue, adquirirá cierta credibilidad en Europa y particularmente en Alemania.

Las cuestiones relativas a su capacidad para asegurarse una mayoría en el Parlamento francés son, según nuestro equipo, menos importantes de lo que ha sugerido la atención atraída por los medios hacia este tema. Por una parte, en la “democracia” que hemos descrito al inicio de este artículo, los medios de comunicación que generan opinión tienen más importancia que los parlamentos que siguen a la opinión, y es de ellos de los que provendrá el poder real de Macron para aplicar su programa. Y, por otra parte, los resultados obtenidos por los dos grandes partidos (PS y LR) en las presidenciales prometen una cascada de adhesiones directas o indirectas al movimiento de Emmanuel Macron. Si antes hablábamos de una grave crisis en el FN, también hay que mencionar la gran crisis en la que se sumirán los principales partidos franceses a partir del 7 de junio.

De hecho, la única verdadera oposición a la que Macron deberá enfrentarse será la izquierda radical de Mélenchon y su base ultramilitante, pero esta oposición estará mucho más presente en la calle que en la Asamblea Nacional.

Consecuencias para el euro y Europa

Si Merkel permanece en el poder, es dudable que el presidente francés prospere en su objetivo de redistribución de las riquezas en el seno de la zona euro[8]. De igual manera, con Macron se diluyen las perspectivas de una reforma del euro tal como la describíamos el mes pasado. En realidad, la cuestión es menos el contenido de la reforma, que la voluntad política necesaria para efectuarla. “Todo es político”, como decían los manifestantes de mayo del 68. Y el hecho es que, una fuerza política anclada en un aparato económico-mediático supranacional que consigue tomar las riendas sueltas de la zona euro constituye la condición indispensable para que la zona euro vuelva a funcionar… de una manera o de otra.

En cuanto al valor del euro, las buenas noticias económicas de la zona euro, la probable creación de un Parlamento de la zona euro, así como el entusiasmo de los mercados, etc., lo mantendrán a un buen nivel, solamente debilitado por la QE del BCE mientras dure.

Sin embargo, las posibilidades de salir del círculo infernal de expansiones cuantitativas aumentan considerablemente con la llegada de un líder “compatible con el Eurosistema”. Nuestro equipo cree que el nuevo presidente, antiguo banquero y exministro de Economía, conoce los peligros de la expansión cuantitativa del BCE y abogará por una “QE fiscal” que beneficie a la economía real, lo que el mismo Draghi prometió, como ya explicamos.

fig02Gráfico 2 – Cotización del euro en dólares, de mayo de 2016 a mayo de 2017. Fuente: Yahoo.

Por otra parte, la elección de Macron, con su liberalismo, está devolviendo el atractivo al centro financiero de París que, en conexión con el resto de bolsas de la zona euro (principalmente Fráncfort), podría recuperar gran parte de la transferencia al continente de la actividad financiera de la City postbrexit, en particular las transacciones en euros (evidentemente, tiene absoluta legitimidad para repatriarlas a la zona euro[9][10]).

Pero, en realidad, el verdadero punto positivo para Europa es la vuelta a un diálogo constructivo con Francia, gracias a este presidente que se presenta como un hombre “sin ideología”. De acuerdo con nuestro equipo, con la recuperación europea del control mediático de la que hablábamos anteriormente y un perceptible cambio de mentalidad tras las derrotas de Wilders y Le Pen, las agendas de Macron de democratización de Europa y de la Europa de la defensa[11] podrán al fin avanzar, pese a las dificultades de estos debates[12].

Peligros que vigilar

Como ya hemos visto, el resultado de las elecciones francesas abre las puertas a la resolución de numerosos problemas europeos y a un principio de salida de la crisis. Sin embargo, como mencionamos al inicio de este artículo, aún acechan graves peligros. En particular, la colusión con los medios de comunicación, que amenaza con maximizar las buenas noticias y minimizar las que puedan hacer sombra al nuevo dirigente, pero también con ayudar a aprobar discretamente medidas impopulares ocultas tras un gigantesco arsenal de noticias triunfalistas…

¡Ahora los ciudadanos deben permanecer alerta! Resulta más inquietante aún con un presidente abiertamente internacionalista, defensor de los tratados de libre comercio como el CETA y el TTIP, que no dudará en vender a escondidas a EE.UU. o a China las joyas europeas, por ejemplo[13]… La buena noticia es que el presidente de EE.UU. ya no es recomendable. Con Obama o Hilary Clinton al poder, sí que habría que preocuparse verdaderamente. Con Trump, las veleidades atlantistas de Macron se verán muy refrenadas.

Nuestros investigadores del LEAP estarán especialmente atentos a comprobar si Emmanuel Macron establece una gobernanza ciertamente eficaz, pero no democrática, en Francia/la zona euro/la UE, gobernanza que reflejará una idea bastante extendida ya entre muchas tecnocracias, según la cual el nivel de complejidad del mundo actual excluye al pueblo de toda esperanza de comprensión, por lo que es necesario mantenerlo al margen para una buena gestión política (inventando este concepto de “populismo” que está haciendo que poco a poco desaparezcan de la vida pública el extremismo, la política, el pueblo y el debate, todo a la vez). O bien si, siguiendo su agenda, contribuye realmente a conectar a los ciudadanos europeos con las instituciones comunes, mediante un sistema de validación democrática de las grandes decisiones que orientan al continente. Podemos guardar cierta esperanza, teniendo en cuenta las declaraciones de Macron relativas a la necesidad de “retejer los lazos entre Europa y los ciudadanos[14]”. Pero, ¿consistirá en volver a crear una ciudadanía europea “del aplauso” (entrenada para aplaudir) o de inventar una ciudadanía europea implicada en los grandes procesos decisionales? Su apoyo o rechazo a las acciones a favor de la democratización europea será un indicador que al LEAP, considerando su implicación en este ámbito[15], no le será difícil de comprobar, y que compartirá con los lectores de su publicación confidencial.

Finalmente, habrá que vigilar asimismo las relaciones que Macron pretende mantener con la Rusia de Putin, con quien ha prometido hablar y con China, la OCS y los BRICS, para saber si el nuevo presidente francés quiere contribuir realmente a posicionar a Francia y Europa en el mundo de después. Nuestro equipo aún no puede juzgar nada…

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[1] Fuente: “La victoire d’Emmanuel Macron vue par la presse internationale”, Le Monde, 08/05/2017.
[2] Fuentes: Twitter @EmmanuelMacron (03/05/2017) ; France24 (03/05/2017).
[3] Fuentes: Bloomberg (28/04/2017) ; Deutsche Welle (03/05/2017).
[4] Fuente: Reuters, 11/05/2017.
[5] Fuente: EUObserver, 29/03/2017.
[6] Fuente: EUObserver, 20/03/2017.
[7] Fuente: Guardian, 03/06/2015.
[8] Fuente: La Tribune, 02/03/2017.
[9] Es la razón por la que el titular del Financial Times era: “Macron and Schulz would be bad news for May”. Fuente: Financial Times, 13/02/2017.
[10] Creemos que, probablemente, es el proyecto de convertir París en el centro financiero principal de la zona euro lo que ha puesto de acuerdo a la clase financiero-económica francesa, con respecto a la candidatura del pupilo común Emmanuel Macron.
[11] El brexit podría simplificar las cosas…
[12] Leer por ejemplo “Where might Macron clash with Europe?”, EUObserver, 09/05/2017.
[13] Dicho esto, no sería el primero… El último caso hasta la fecha de una increíble traición que ha pasado relativamente desapercibida: “Les renseignements français cèdent à l’américain Palantir la surveillance du web”. Fuente: L’Express, 09/12/2016.
[14] Fuente: La Dépêche, 07/05/2017
[15] El LEAP inspira y participa en el lanzamiento de un Proceso Ciudadano de Democratización de la UE el 1 y 2 de julio en Louvain-la Neuve, al cual los lectores del GEAB están naturalmente invitados a participar. Fuente: Asociación de Amigos de Franck Biancheri