Leer anuncio públic
Perspectives
geab 114 pic Crisis sistémica global 2017-2021 – Fase de la recomposición caótica del mundo: ¿re-aterrizaje nacional, choque o rebote?

Esta expresión de “recomposición caótica” parece ser la mejor para resumir la fase en la que nos encontramos actualmente con respecto al desarrollo de la crisis, etapa que se extenderá durante cuatro años y que incluirá fases de progresión distintas.

Es evidente que los esfuerzos para reorganizar el mundo en una lógica transnacional han fracasado en esta primera mitad de 2017:

. El sistema inter o supranacional construido en el siglo XX (ONU, FMI, BM, OTAN, etc.) fracasó en la adaptación y supervisión de la nueva configuración geopolítica multipolar del comienzo del siglo XXI. Actualmente se encuentra en plena depresión, en todas sus formas, regiones incluidas (UE, Mercosur, etc.);
. Las experiencias emergentes prometedoras del final de la primera década del siglo XXI, con el G20, los BRICS y los OBOR como cabezas de lista (y las instituciones financieras conectadas[1]) se encontraron frente a los intereses de Estados Unidos. Sin el apoyo de Europa, no han podido imponerse como base de una nueva organización mundial[2];
. Cuando seguimos de cerca el trabajo de los BRICS, podríamos anticipar que sin el reconocimiento y el diálogo Euro-BRICS, el mundo multipolar iba a bipolarizarse en dos campos separados en el contexto de una nueva Guerra Fría o reunidos dentro de una vasta conflagración global. Durante tres años (con la crisis euro-rusa de 2014 en el centro, que destruyó las esperanzas de una apertura constructiva de Europa a las nuevas realidades mundiales), dos campos se estructuraron sobre lógicas procedentes directamente del siglo XX (combinando los “no alineados” y el “bloque comunista”) en torno a frentes fríos (UE-Rusia) o calientes (mundo judío-cristiano – mundo musulmán), no siempre superpuestos (el posicionamiento de Rusia en particular es difícil de interpretar, tal vez porque este país intenta escapar de una categorización que sólo puede traerle malos recuerdos);
. Hoy en día, cualquier progresión a lo largo de esta lógica sólo puede conducir a niveles literalmente explosivos de tensión.

Estas tensiones son esencialmente el resultado de conflictos de intereses e incompatibilidades crónicas entre “sistemas” supranacionales (“imperialistas” de América, UE, OTAN, etc.) provenientes de diferentes períodos y regiones, sirviendo a intereses económicos y a instituciones deshumanizadas de todo tipo, sistemas que aún no están enraizados en una legitimidad popular o democrática (todavía no se encuentran hoy, a pesar de 70 años de transnacionalización de los mecanismos de gobernanza, excepto a nivel de los Estados).

Así, en 2016, frente al creciente riesgo de conflagración, el mundo ha vuelto a aterrizar sobre el nivel nacional (líderes nacionalistas en Estados Unidos, India y Japón, Brexit y sus consecuencias de una “Europa de múltiples velocidades[3]” que entrega las llaves de la casa a los Estados miembros, etc.).

Este paso es deseado y juzgado más bien tranquilizador para una parte de los pueblos que sienten que tienen una mano de nuevo en su destino, Y inquietante para otra parte que tiene en memoria los grandes fracasos de los estados nacionales en la gestión mundial a principios del siglo XX.

Este paso es deseado y juzgado más bien como algo tranquilizador por una parte de los pueblos que sienten que tienen de nuevo el control de su destino. Por otra parte, es muy ... Leer