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Perspectives
geab 99 pic Estados Unidos, Rusia, Siria y los ataques en París: Europa aplastada por el movimiento de las placas tectónicas de la gran reconfiguración geopolítica mundial

La crisis sistémica global que estamos viviendo, desde hace ya ocho años, cuestiona un orden mundial que, como a menudo hemos dicho, se remonta no sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, sino de manera más amplia hasta el Renacimiento y los grandes descubrimientos de finales del siglo XV. Hace 500 años, Europa se situó en el corazón del planeta mediante el lanzamiento de un amplio programa de exploración, seguido por la explotación, después de colonización del resto del mundo, y, finalmente, de cooperación con él. Hace 500 años, Europa se convirtió en el corazón del mundo.

Europa, sin anclajes, en un mar embravecido

Durante más de ocho años, hemos descrito la profunda transición de un mundo centrado en Occidente a un mundo multipolar y hemos tratado de mostrar las innumerables oportunidades que aparecen, pero por encima de todo hemos descrito los peligros, peligros que se ciernen sobre una reconfiguración que está siendo mal dirigida. Es por ello por lo que constantemente hemos apostado por el anclaje democrático de una Europa integrada. Y también apostamos por la participación de Europa en todas las nuevas mesas de debate destinadas a repensar la gobernanza a todos los niveles, y en particular en la mesa de los Euro-BRICS, que tiene tanto potencial de cambio positivo.

Todos las crisis por las que ha atravesado Europa desde 2008-2009 tienen dos características:

– Las crisis vienen de fuera;

– Las crisis revelan la debilidad estructural de Europa.

Sobre este último punto, Franck Biancheri pasó más de 25 años trabajando cerca de las instituciones europeas y nacionales, alertando sobre la base de una observación muy simple: la integración europea había sido creada como un proyecto de laboratorio bien protegido por el Muro de Berlín y por el paraguas americano, pero en los años 90 hizo su entrada en la historia. Y los vientos de la historia que soplarían sobre ella imponían establecer un proceso de consolidación que no podía ser otro que político, y por lo tanto democrático. Este proceso no se llegó a realizar porque había demasiados jugadores que no estaban interesados en desarrollarlo en el corto plazo. Europa no estaba firmemente anclada. Y hoy, flota, sin ningún anclaje, en el centro de una tormenta de dimensiones homéricas, agrietándose por todas partes.

El fracaso de la adaptación del modelo de Estado-nación

En la gran reconfiguración geopolítica que está en curso, hay una construcción eminentemente europea y creada para nuestro continente que está en proceso de dislocación, es el Estado-nación. Las integraciones regionales, la globalización, Internet y la aparición de nuevos actores con una cultura política diferente, han hecho del nivel nacional, tal y como ha existido hasta ahora, algo completamente obsoleto. La paradoja es que la misma Europa lo comprendió después de sus dos guerras mundiales e inició el proceso de superación de este modelo del siglo XIX. Pero los visionarios que concibieron este proyecto fueron reemplazados a partir de los 90 por una generación que nunca entendió Europa, los famosos baby boomers cuyo liderazgo particular durante 20 años llevó a la quiebra de la experiencia de integración europea.

Europa ha hecho su integración basándose en los estados-nación, lo que fue algo bueno, pero estos ... Leer