Home Aperçus El ejército del Dios dólar al rescate del sistema estadounidense de endeudamiento-financiación

El ejército del Dios dólar al rescate del sistema estadounidense de endeudamiento-financiación

La llegada del petroyuan marca evidentemente el fin del dólar como pilar del sistema monetario internacional y, por tanto, el fin de su indispensabilidad. El dólar, una moneda nacional que, por capricho de la historia, terminó soportando la economía mundial, está ahora demasiado débil para ello.

Tan pronto como no sea obligatorio pasar por el dólar en las transacciones internacionales, la percepción del valor de la moneda estadounidense va a cambiar radicalmente, para centrarse mucho más en la realidad de la solidez de la economía estadounidense, su producción, sus exportaciones… tantos indicadores actualmente en números rojos.

Gráfico – Balance comercial estadounidense (agosto 2016 – julio 2017). Fuente: Oficina del Censo de EE.UU.

Es cierto que el dólar no va a desaparecer a finales de año. Pero todo es cuestión de tendencia. Varios grandes países van a unirse al petroyuan: Rusia, Irán y Venezuela para empezar, contando por supuesto con China. De manera automática, el dólar va a perder valor desencadenando así una estampida, pues es bien sabido el débil estado en que se encuentran los fundamentos sobre los que se apoya la moneda. El retorno probablemente masivo de dólares a EE.UU. va a generar una inflación[1]. Y ahí entramos nosotros, en el debate sobre las virtudes y/o peligros de la inflación sobre la deuda estadounidense, un debate en el que este artículo no pretende entrar, pero cuya existencia permite entrever que ciertas piezas del sistema de gobierno estadounidense (empezando por el actual presidente) pueden estar a favor de una bajada del dólar.

De manera muy resumida, están los partidarios de la perpetuación del sistema de endeudamiento que permite continuar financiándose aunque ya no se posean los medios para ello (del cual probablemente forme parte el ejército, financiado con dinero público) y, al otro lado, los que priorizan la reducción del peso de la deuda (economía real). Aunque la inflación es un medio para reducir la deuda, lo que satisfaría a los segundos, desacredita al mismo tiempo el mecanismo de endeudamiento, lo que no gustaría a los primeros.

En conclusión, nuestro equipo anticipa que, hasta 2019 (fecha de las próximas elecciones europeas) continuará la guerra fría entre Occidente y el resto del mundo, donde los petroyuanes van a permitir al “Otro Mundo” organizarse sin Occidente, en el contexto de una separación de los sistemas económicos y financieros, que probablemente se sumen a un mundo abierto, y un sistema político proclive al aislamiento: circulación de bienes y capitales, pero no de personas, en cualquier caso. (fragmento del GEAB 117 / septiembre 2017)

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[1] Desde agosto de 2016, la inflación estadounidense ha aumentado considerablemente, pasando de un 1 a un 2,7 el pasado febrero, para volver a bajar a un 1,6 en junio y remontar desde entonces (1,9 en agosto). Fuente: USInflation Calculator, 14/09/2017

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