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NEOM, entre Nueva Jerusalén y Biblioteca de Alejandría

El proyecto de megaciudad NEOM[1] del cual ya hemos hablado es una verdadera da verdadera cabida a la esperanza. Como mencionamos la última vez, los saudíes no habrían iniciado este proyecto ahora si tuvieran en mente un conflicto abierto con Irán. Este proyecto es el símbolo concreto del deseo de futuro, de modernidad, de normalidad en Oriente Próximo. Permite afirmar que el mundo árabe es capaz de producir más que intolerancia, fanatismo y violencia. Es un mensaje esencial para reestablecer la paz en la región, pero también para frenar la estigmatización e incluso persecución de las poblaciones musulmanas en todo el mundo, permitidas por su (muy desigual) radicalización, principalmente en la India, Birmania, Europa, Rusia, China y África. La cuna del mundo musulmán tiene el deber de concebir un islam moderno que contribuya positivamente a las dinámicas mundiales. NEOM es el instrumento ideal para ello.

Recordemos que se trata de un proyecto de megaciudad que debe abrirse en 2025 (en solo 6 años) con una inversión de 500.000 millones de dólares. Una ciudad ubicada en 3 países (Arabia Saudita, Jordania, Egipto… y anticipamos que Israel no tardará en unirse al grupo) que tendrá un tamaño 33 veces superior a la ciudad de Nueva York y que integrará desde su origen las tecnologías más avanzadas en materia de gestión urbana, energética, ambiental, sanitaria y de conectividad… (hablamos de una “empresa emergente del tamaño de un país”[2]). Una ciudad franca que propone un modelo de convivencia entre todas las culturas del mundo, retomando la función histórica de cuna de las civilizaciones de la región.

Entre la Nueva Jerusalén[3], una utopía de ciudad perfecta/divina/ideal que encontramos en el Apocalipsis de la Biblia y que ha inspirado a artistas y filósofos durante siglos, por una parte y, por la otra, la Biblioteca de Alejandría[4], un lugar que reúne toda la ciencia disponible en el mundo en un tiempo T, NEOM estructura el futuro de la región que recupera su lugar en el mundo, en consonancia con su ADN profundo: espiritualidad, multiconfesionalidad y ciencia.

Para dirigir el proyecto, Mohamed bin Salmán ha elegido al alemán Klaus Kleinfeld[5], en un mensaje claro de que la ciudad está abierta a todo el mundo y no solamente a la región. El vídeo presentado en la página web DiscoverNEOM sin duda quiere transmitir este carácter de apertura. Por otra parte, el proyecto presenta un fuerte componente turístico.

Pero ante todo, NEOM devuelve un futuro a una región que carecía de él desde, grosso modo, la muerte de Nasser[6]. No obstante, las grandes crisis aún están por llegar. Deberá constituir un polo de atracción extraordinario para la población regional abandonada: palestinos de campos de refugiados, refugiados de todo tipo, gazatíes, cisjordanos por supuesto, pero también egipcios pobres desempleados, saudíes ricos ociosos… y todos los cerebros y manos desocupadas en el contexto precedente. Un espacio del tamaño de treinta y tres veces la ciudad de Nueva York permite acoger a centenares de millones de personas que pueden encontrar un futuro en NEOM.

Este proyecto es, de hecho, muy cercano al que anticipamos en el GEAB del pasado diciembre[7]. Partimos de la decisión de Trump de instalar la embajada estadounidense en Jerusalén y tratamos de comprender la estrategia en marcha. El ejercicio en cuestión nos llevó a imaginar un intercambio capital-país y una cesión de una parte del Néguev por parte de Israel a los palestinos con financiación regional considerable para crear un polo de atracción. El proyecto NEOM es muy similar, pero más sutil, pues elimina por completo la referencia a Palestina, una característica que aumenta sus posibilidades de éxito. En nuestro escenario de diciembre, también evocamos el hecho de que reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel podía ir de la mano con un reconocimiento de Jerusalén (Este) como capital de Palestina. Y es en esta dirección en la que Trump avanza al solicitar a Israel que se retire de Jerusalén Este[8].

Si la ciudad vieja de Jerusalén se designara como capital de ambas entidades, la Nueva Jerusalén podría ofrecer un modelo de convivencia al que aspirar. Pero la lista de las transformaciones positivas que este proyecto podría generar si la historia le diera una oportunidad es interminable.

Más concretamente, el prototipo de NEOM es un modelo empresarial que podría multiplicarse sobre la superficie de la tierra en todas las regiones que se enfrentan a importantes desafíos de urbanización. Aludimos a los 800 millones de campesinos candidatos al éxodo rural en los próximos años en la India[9]. NEOM es exactamente el tipo de proyecto que necesita este gran país para absorber sus inmensas olas migratorias internas. Lo mismo ocurre en África, donde la industrialización y la urbanización planificadas a corto plazo combinadas con la presencia de grandes espacios vírgenes se correspondería perfectamente con la implantación de megaciudades según el modelo de NEOM. Así, Oriente Próximo se posiciona en un sector económico de futuro que le ayuda a liberarse de la dependencia de los ingresos petroleros.

NEOM. Fuente: Steemit.

Y ya que el sueño que planteamos en diciembre del pasado año parece estar haciéndose realidad, nos vamos a atrever a realizar una última anticipación-sueño. ¿Y si las dinámicas de paz y reinvención de Oriente Próximo crearan las condiciones para que Arabia Saudita, el resto de los productores de energía de la región y los miembros de la OPEP planteasen un último proyecto de construcción de futuro deseable, creando una Comunidad Mundial del Petróleo y del Gas (CMPG) de aquí a 2020[10]?

Después de todo, si los europeos, después de la Segunda Guerra Mundial, construyeron una paz duradera sobre la base de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), ¿no podría la guerra mundial latente que pronto va a tener fin en Oriente Próximo (esperemos que lo menos violentamente posible) concluirse con el mismo tipo de fulgor visionario? (fragmento del GEAB 125 / mayo 2018)

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[1] Invitamos a nuestros lectores a descubrir NEOM como lo propone el sitio web del proyecto. Fuente: DiscoverNEOM
[2] En muchos aspectos y salvando las proporciones, NEOM recuerda al proyecto de tecnópolis universitaria Louvain-la-Neuve, en Bélgica, ideado por Yves du Monceau en los años 60, en una brillante anticipación a la crisis intercomunitaria que sacudió a la Universidad Católica de Lovaina en el 67-68. Fuente: RTBF, 28/07/2013
[3] Fuente: Le Monde de Demain, 04/2016
[4] Fuente: Wikipedia
[5] Fuente: PRNewsWire, 24/10/2017
[6] Fuente: Wikipedia
[7] Fuente: GEAB N°120, 15/12/2018
[8] Fuente: Jerusalem Post, 04/05/2018
[9] Fuente: GEAB N°124, 15/04/2018
[10] Fuente: Bloomberg, 18/04/2018

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