Hay momentos en que las peores guerras cobran sentido: es entonces cuando se firman los grandes tratados, esos que quedan en los libros de historia por haber cambiado el mundo -o, realmente, por haber logrado abrir una vía hacia un futuro bloqueado: Westfalia, Versalles, Yalta… y pronto Riad, anticipamos.
Hace 19 años, el GEAB se propuso anticipar las etapas de un proceso histórico de transición de un mundo centrado en Occidente a un mundo multipolar, una lenta evolución entre dos sistemas radicalmente diferentes, ya que no se limita a un cambio de potencia hegemónica (lo que mantendria el sistema unipolar) sino que apunta a un verdadero cambio de paradigma en la gobernanza (un sistema multipolar que, tal vez, las tecnologías digitales hagan posible).
Esta forma de interpretar de los acontecimientos que marcan nuestra historia contemporánea es eficaz y nos ha permitido reducir el nivel de incertidumbre entre nuestros lectores. También nos permite observar más fríamente la historia que se desarrolla ante nuestros ojos. Por eso, en tiempos de tormenta y gran incertidumbre como los actuales, el GEAB actúa como faro, manteniendo el rumbo sin dejarse arrastrar por las olas de emoción que sacuden la opinión pública y acentúan los efectos de la crisis. En medio de este temporal, mantenemos firme la dirección que nos habíamos fijado, limitándonos a interpretar los acontecimientos a la luz de nuestros objetivos estratégicos y a ajustar la trayectoria cuando es necesario.
En línea con nuestros análisis y previsiones anteriores, seguimos creyendo que Trump, a pesar de su peculiar estilo y sus cuestionables posiciones, tiene la capacidad de poner fin a la “primera guerra del mundo multipolar”, la guerra ucraniano-rusa (que es como lo habíamos anticipado y analizado desde el principio).
Intenta abrir camino hacia la paz, pero de momento el mundo occidental grita fascismo… sin proponer otra alternativa que la continuación de la guerra hasta que Rusia ceda. Antiamericanos, antirrusos y proeuropeos están indignados por razones totalmente diferentes, contribuyendo a una perfecta cacofonía de emociones violentas alimentadas por al menos 3 años de información incompleta sobre el tema. La indignación se ha extendido a Estados Unidos, donde, en nombre de los derechos humanos, una parte de la opinión pública norteamericana se está uniendo a las opiniones europeas contrarias a la paz, encarnada ahora por el senador francés Claude Malhuret[1]. Si atendemos a la lógica del cambio, lo que falta para que la opinión pública vuelva a entusiasmarse por la paz en lugar de por la guerra, es visión. No es que nuestros dirigentes no tengan una visión, pero no consiguen transmitirla, ser creíbles en su capacidad para ponerla en práctica, inspirar a la gente… y avanzar.
Figura 1 – La ecuación de cambio de Beckhard-Harris. Fuente: Bruce Willians
Ahora bien, si algo hace el GEAB es proyectar los futuros que parecen surgir cuando tenemos en cuenta y observamos con atención las declaraciones, decisiones y acciones de los grandes actores de este siglo, partiendo de la base de que todos ellos se esfuerzan por resolver problemas y modelar el futuro, en la medida de lo posible y sin crear daños colaterales[2].
Por tanto, para ofrecer una visión de futuro, debemos partir de la paz en Ucrania (a la que hemos decidido llamar “Tratado de Riad”, aunque aún no esté garantizada), enmarcarla en el contexto general de la transición sistémica mundial, imaginar de forma razonada cuál será su contenido y proyectar el efecto dominó que dicha reconfiguración geopolítica podría desencadenar en el escenario internacional.
En este número, exponemos nuestra visión del mundo occidental tras la paz en Ucrania, acompañada de un ejercicio de estilo en forma de conversación imaginaria entre dos teóricos, Brzezinski (hegemonismo estadounidense) y Dugin (multipolarismo civilizacional).
Pero el GEAB no pretende limitarse a interpretar los hechos que ocurren en torno a Ucrania. También debemos abrir una ventana más a largo plazo para contribuir, como esperamos, al surgimiento de una visión europea del porvenir del viejo continente en un mundo que se comprende mejor. Por eso anunciamos el lanzamiento de la sección Terra Cognita 2089, centrada en un país que mira decididamente hacia el futuro: Arabia Saudí. Tantos cambios están creando una gran incertidumbre en los mercados, sobre todo por la vuelta de la tecnología a la realidad. Por eso nuestras recomendaciones incluyen estrategias de “dinero inteligente”.
En cualquier caso, abróchense los cinturones, porque lo que vemos venir ocurrirá muy deprisa… o no ocurrirá.
[2] Fuente : Creemos que es esencial dar este salto de fe si queremos empezar a comprender y volver a tener esperanza.
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