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Los mundos virtuales de la Web3 se extienden más allá de Occidente

(extracto del GEAB 161 / enero de 2022)

Si observamos la realidad actual de la Web3, podemos ver que, de hecho, hay muchos más usuarios en los países no occidentales. Si tomamos como criterio la proporción de la población nacional que tiene NFT, los países asiáticos están sobrerrepresentados en los 20 primeros puestos. Lo que es aún más sorprendente es que sólo cuatro de los veinte países son occidentales[1]. Si nos fijamos en los poseedores de criptodivisas, EE.UU. y el Reino Unido están en el top 5, pero es la India la que ocupa el primer lugar y Nigeria y Vietnam el tercero y el cuarto, respectivamente[2].

Figura : Número de poseedores de criptodivisas por continente – Fuente: Triple A

Los proyectos metaversos existentes más populares en cuanto a número de usuarios y cobertura mediática son los tres videojuegos, que se denominan «Play-to-earn«, es decir, que los jugadores cobran por sus actividades en el juego, Axie Infinity, que cuenta con más de 2 millones de usuarios activos[3], es un juego desarrollado por el estudio vietnamita Sky Mavis[4]. Hay que pagar una cuota de inscripción y comprar al menos tres Axies, que técnicamente son NFT. Luego el juego te permite desarrollarlas, multiplicarlas, adquirir otras adicionales jugando – no pagando esta vez- y revenderlas a otros usuarios del juego o a nuevos participantes. Todas las transacciones se realizan en criptodivisas, que pueden convertirse en moneda fiduciaria y, por tanto, en dinero en efectivo para pagar las facturas. Las sumas generadas pueden parecer irrisorias para un habitante de un país desarrollado, pero no lo son para otros, como en Filipinas, donde una gran parte de la población obtiene ya una parte más o menos importante de sus ingresos de este juego[5]. Sobre todo, porque las criptomonedas utilizadas en este tipo de juegos han experimentado hasta ahora una clara inflación en comparación con las monedas fiduciarias, la plusvalía es mecánica. La empresa ha crecido de forma espectacular en 2020 y 2021 y ha ofrecido una alternativa a muchos trabajadores cuyos ingresos se han visto afectados por la pandemia.

Los otros dos también son juegos, pero ofrecen posibilidades mucho más amplias. Son mundos virtuales comparables a los de Sim, Second Life o el juego Roblox. La primera es Decentraland, creada por dos desarrolladores argentinos y ubicada en China[6]. Se trata de un mundo virtual, más parecido al mundo real, en el que se pueden comprar terrenos, es decir, espacios, de los que se puede disponer como se quiera. También en este caso, cada terreno es una NFT, y cada transacción se realiza en criptomoneda. Así, Decentraland pertenece enteramente a sus usuarios, que tienen una gran libertad para desarrollarlo. Más allá de las «tierras», se puede crear y, por tanto, comprar y vender cualquier tipo de bienes, pero también servicios. Por ejemplo, Sotheby’s ha reproducido el edificio de su sede en Londres y ha organizado visitas a su galería virtual[7] y los estudios de arquitectura se especializan en la creación de edificios virtuales[8].

Quizá el aspecto más original del proyecto sea la forma en que se toman las decisiones. Para convertirse en usuario de Decentraland, basta con adquirir unidades de su criptomoneda (tokens de Mana). No es necesario ser propietario de un terreno. Una vez que lo hagas, tendrás derecho a voto, proporcional al número de fichas que poseas. Las decisiones se toman por mayoría, pueden ser propuestas por cualquier usuario y se aplican de forma automática y descentralizada gracias a un DAO[9].

El proyecto Sandbox es comparable a Decentraland en todos los sentidos, adquirido en 2018 por la empresa de software de videojuegos Animoca Brands, con sede en Hong Kong. Abrió sus puertas a los usuarios más recientemente y ha tenido un éxito muy rápido con la venta de una parcela en etherum por el equivalente a 450.000 dólares[10].

Tenemos así un universo en el que todo el mundo puede invertir, convertirse en propietario y participar en el comercio de bienes y servicios, y proponer y votar las decisiones sobre la organización y su evolución. Dado que estos «juegos» no tienen un objetivo preciso y final, sus perspectivas de evolución sólo están limitadas por las que establecen sus usuarios. Se trata, pues, de una sociedad virtual con un sistema económico y político propio, cuyo desarrollo tiene muy pocos límites. El hecho de que este tipo de proyectos hayan sido capaces de expandirse en tan sólo unos meses demuestra el inmenso potencial de Web3, que, una vez más, sólo se encuentra en una fase embrionaria.

Busca a la Comunidad de GEAB en Linkedin para debatir sobre este tema.

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[1]      Fuente: Finder, 23/11/2021

[2]      Fuente: Triple A

[3]      Fuente: Financial Times, 11/12/2021

[4]      Fuente: Tech in Asia, 21/02/202

[5]      Fuente: YouTube, 13/05/2021

[6]      Fuente: CrunchBase

[7]      Fuente: Artnet, 07/06/2021

[8]      Fuente: Archinect, 13/12/2021

[9]      DAO por Organización Autónoma Descentralizada, es una forma de contrato social que vincula a los usuarios. Se sientan las bases antes de su creación, se registra en la blockchain y se le asocia un código informático automatizado. Una vez en marcha, los cambios pueden ser propuestos por sus usuarios, es decir, los que poseen los correspondientes tokens, sometidos a votación y, si son validados, aplicados automáticamente por el código informático.

[10]    Como la trama es adyacente a la del rapero Snoop Dogg, que ha participado en la comunicación del proyecto, las especulaciones han seguido la tendencia del mundo real de una atracción de «cuarto de estrella». Fuente: Bitcoin, 04/12/2021

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