Su inteligencia del futuro
EDITORIAL
Hace exactamente 20 años, el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP2020) publicó el primer número de una publicación “OVNI”, el Global Europe Anticipation Bulletin.
¿Por qué “OVNI”? Porque en aquella época, Internet difundía gran cantidad de contenidos de calidad de forma totalmente gratuita. Porque LEAP era un think tank independiente que no contaba con ningún tipo de apoyo. Porque éramos todo menos gente de negocios. Porque el GEAB hablaba de la llegada de una crisis de todo el sistema global posterior a la Segunda Guerra Mundial en un momento en el que nadie era realmente capaz de imaginar un mundo no estadounidense, ni siquiera no occidental (“por naturaleza, los chinos solo sabían copiar nuestras técnicas“, “el resto del mundo solo soñaba con convertirse en americano”, “las potencias emergentes no eran más que mercados para nuestros coches”, etc.). Es cierto que algo fallaba en las finanzas estadounidenses, pero el mundo acabaría pagando… ¿tenía otra opción? En cuanto a Europa, era la madre del hijo pródigo al otro lado del Atlántico, siempre a salvo de la necesidad y, por lo tanto, de las agresiones.
Por lo tanto, el GEAB no tenía ninguna posibilidad… ¿De verdad? Eso era sin contar con la realidad humana… sin ustedes, nuestros lectores. El coraje y la racionalidad del GEAB resonaron con sus propias intuiciones y razonamientos. Y desde hace 20 años, ustedes ansían esa otra mirada que tenemos sobre la actualidad y el futuro que promete, una mirada que se parece a la suya: más global, más cuestionadora, más coherente, más tolerante, más argumentada, menos segura de sí misma, una mirada de historiador que relaciona los acontecimientos entre sí, consciente de que hay otras formas de relacionarlos, una mirada de observador comprensivo más que de espectador pasivo. El GEAB solo propone pistas de comprensión para “tu inteligencia del futuro”.
Y durante 20 años, juntos hemos intentado esquivar los escollos que se nos han presentado durante nuestro tedioso ascenso hacia la cima de esta “crisis sistémica global”: la crisis de las hipotecas subprime de 2008, la guerra en Ucrania a partir de 2014, el auge del populismo a partir de 2015, el Brexit en 2016, golpe de Estado en Turquía de 2016, presidencia de Trump en 2017, elección de Bolsonaro en 2018… El trabajo era, en definitiva, relativamente fácil. Teníamos una interpretación eficaz, la de la transición de un mundo occidentalocéntrico a un mundo multipolar y todos los choques de resistencia, emergencia y desplazamiento que cabía esperar en el marco de este proceso lineal de colapso de un sistema no solo conocido, sino también simple, por ser hegemónico.
Y entonces llegamos a la cima de esa montaña, al punto de inflexión de esta crisis, con la COVID que precipitó a la humanidad, a toda la humanidad, en ese “mundo posterior” del que hablábamos desde al menos 2009[1].
El “mundo posterior” es aquel en el que todo se ha vuelto imaginable, ya que un virus ha llevado al confinamiento de todo el planeta. Manifestación de poder extremo de nuestros gobiernos, acontecimiento sin precedentes históricos, primer recuerdo común de toda la humanidad, primera prueba a gran escala de una sociedad humana en la que la movilidad ya no es sinónimo de actividad ni de productividad, redireccionamiento y multipolarización de todos los flujos de suministro… La colectividad humana sale de ello transformada física, estructural y psicológicamente, y sobre todo de forma duradera.
Como en un sueño, al llegar a la cima de la montaña, se descubrió ante nuestros ojos un paisaje completamente nuevo. Tuvimos la impresión de haber llegado al límite de nuestros esfuerzos, todo era posible, todo el mundo había tenido razón… cada uno en su mundo, desde su casa.
Y entonces, el tiempo volvió a correr y empezamos a bajar la montaña, cada uno lleno de su sueño personal de futuro que se chocaba con el de los demás: movimientos de la multitud, pisotones, atascos, colisiones, bifurcaciones, carreras, aceleraciones, vértigos, frenazos, falta de aliento, certezas fugaces… El “proceso” de crisis sistémica global se transformó en un “estado” de guerra sistémica permanente (donde “permanente” no significa “eterno”).
Durante 20 años, los sistemas de poder han sido maltratados. Pero para los próximos 20 años, se intuye que es el propio ser humano el que está en peligro, corriendo constantemente el riesgo de ser pisoteado por la gran cabalgada de los nuevos señores que luchan unos contra otros. Estados, alianzas de Estados, ejércitos, milicias, ONG, Big Everything (tecnología, farmacia, etc.), grupos religiosos e ideológicos, organizaciones criminales…, las tecnologías, los drones y otras herramientas del terror democratizado les dan a todos una oportunidad. Y el ser humano, muy frágil frente a estas máquinas de guerra, tendrá que retirarse para reafirmarse mejor.
Es este arduo camino hacia una nueva edad de oro del ser humano el que consideramos esencial plantear en este número aniversario de principios de 2026, encarnado en esta hermosa portada de Beb Deum. Entonces será el momento de marcar un cambio significativo para poder seguir saciando lo mejor posible su sed de lucidez.

Marie-Hélène Caillol
Directora editorial, cofundadora del GEAB
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[1] Fuente: Crisis mundial, encaminados hacia al mundo del mañana, por Franck Biancheri, Ediciones Anticipolis 2009.
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