2020-2040: desarrollo global exponencial

pic GEAB 126

El mundo se encuentra a las puertas de una ola de desarrollo sin precedentes a punto de romper sobre Oriente Próximo, el Sudeste Asiático, Estados Unidos y el mundo 4.0 en general. Las bases de organización de este mundo ya están claras: red eléctrica globalizada, redes de centros financieros, nuevas rutas comerciales, criptomonedas, economía digital, gobernanza mundial reinventada… todo esto constituye la infraestructura indispensable para esta inimaginable fase de desarrollo multipolar y multiconectado que vamos a tratar de explicar mediante pequeños detalles.

¿Exponencial o explo-nencial?
Si se observa la evolución del PIB mundial desde 1960[1], se aprecia que crece a una velocidad sorprendentemente regular, excepto por un bache recesivo en 2008-2009. No es de extrañar, pues la producción de riqueza dependía intrínsecamente de la presencia de materia prima para transformar, de la mano de obra disponible para producir, de la cantidad de consumidores solventes para transformar esta producción en riqueza sonante y contante, de las masas monetarias suficientes para reinvertir en cerebros bien cualificados que reinventaran constantemente el proceso. En el mundo real, toda esta materia prima del crecimiento tiene una disponibilidad limitada, por lo que el potencial de crecimiento se inscribe en un estricto marco.

fig1Crecimiento del PIB mundial (%), 1960-2016. Fuente: Banco Mundial

No obstante, lo que anticipamos como tendencia a partir de 2020 es un triple cambio de paradigma con respecto a los límites de crecimiento:

– Por una parte, la llegada al mercado de la producción mundial de toda una serie de nuevas regiones que traen consigo recursos humanos, materia prima y cerebros innovadores. Pero nos mantenemos en la materialidad de un crecimiento mundial que solo aumenta porque se van a unir 1200 millones de africanos, 430 millones de sudamericanos, 70 millones de centroasiáticos, 640 millones de habitantes del sudeste asiático y 1200 millones de indios[2].

– Por otra parte, y es aquí donde ya se empieza a hablar de “exponenciación” y no de simple aceleración, la transición a una economía digital va a disociar literalmente crecimiento y materia (humana, energética, monetaria, etc.): inteligencia artificial, creciente desmaterialización de los productos de consumo, sistema monetario liberado de la capacidad de emisión de los únicos bancos centrales… Todo esto ya está sobre la mesa, pero aún no se ha visto nada (especialmente en Occidente) del potencial real resultante, a sabiendas de que este año se ha destinado 1 billón de dólares a la transformación digital de la sociedad[3].

– Finalmente, el crecimiento también se va a liberar del planeta Tierra, gracias a una conquista espacial sin límites y ahora abierta a todos los mercantilismos (economía del espacio)[4].

El carácter exponencial de esta fase de desarrollo permite llamar la atención sobre las oportunidades, por supuesto, pero también los peligros de una transformación tan rápida que haga necesaria la presencia de instituciones globales de control del proceso.

Economía digital: aún no se ha visto nada (Para leer más: GEAB 126)
Criptomonedas y el cambio de la relación con el dinero (Para leer más: GEAB 126)
Alimentación/energía eléctrica: optimización de las constantes (Para leer más: GEAB 126)

Red eléctrica mundial o comunidad mundial de la energía
Nos gustaría recordar que la primera etapa de la construcción europea, tal como se concibió al finalizar la Segunda Guerra Mundial, consistió en una puesta en común de los recursos industriales por los cuales se había producido el crimen. Es así como los dirigentes europeos inauguraron en 1954 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)[31]. El hecho de que los europeos ya no compartan nada desde hace mucho tiempo[32] no quiere decir que el principio que motiva esta decisión no sea universal y no se aplique perfectamente a la razón de ser de toda gobernanza digna de este nombre, “mundial”. Es por ello que hemos anticipado y esperamos la creación de una “comunidad mundial del petróleo y del gas” o “de la energía”, sin definir el método, pues el modelo de 1952 ya está ciertamente obsoleto.

Es en este contexto de reflexión donde hemos descubierto recientemente la existencia de un increíble proyecto de red eléctrica mundial que los chinos ya han comenzado a poner en marcha[33]. Un proyecto que, según parece, sirve a las mismas ambiciones que la CECA, esta vez a nivel global.

Con base en una tecnología de línea UHV (de voltaje ultraalto) que han desarrollado los chinos y que permite transportar enormes cantidades de electricidad a un coste irrisorio (de instalación principalmente), las compañías eléctricas chinas están desplegando ahora una inmensa red eléctrica que, mucho más allá de la Nueva Ruta de la Seda, atraviesa ya el planeta por Asia, las cuatro esquinas de África, América del Norte y del Sur, el Caribe, el sur de Europa, Rusia y Australia. Esta red está organizada en torno a centros de producción interconectados que redistribuyen la electricidad en torno a sí mismos.

Laos, por ejemplo, donde China ha construido enormes presas, pero que era una trampa de electricidad, teniendo en cuenta el reducido tamaño de su mercado interior, se ha convertido así en el cruce de distribución de electricidad a toda Asia sudoriental.

Los defensores del proyecto insisten en que China sin embargo no controla la red. Se trata, de hecho, de un Internet de la electricidad (o worldwideweb de la electricidad). El principal mérito de los chinos es poner a disposición de este su tecnología de cableado, al cual puede contribuir todo proveedor de energía y puede acceder todo operador. Nuestro equipo lo entiende como una puesta en común de toda la electricidad multienergética producida a nivel global. En nuestra opinión, esta conexión en red de todos los productores y consumidores garantiza la estabilidad y equidad de los precios de la electricidad. Puede que pequemos de ingenuos…

fig2Por otra parte, parece que esta infraestructura podría transformar radicalmente el sistema de suministro de la materia prima energética, pues los productores de energía solo tendrían que transformar en electricidad sus recursos, cualesquiera que sean, y cargarlos en la red. ¡Qué economización de energía y eje de preservación de la naturaleza en perspectiva! Y si tenemos razón, qué bonita serie de anticipaciones sobre las petroleras, oleoductos y gaseoductos (una bonita tendencia a la baja) … y las constructoras de centrales eléctricas (una gran tendencia al alza). O sobre la transición a lo eléctrico en los próximos veinte años (coches, calefacción, etc.), ya bastante avanzada.

Mapa resumido del Internet de las finanzas del mañana (Para leer más: GEAB 126)
Urbanización: 2500 millones de nuevos ciudadanos que alojar 
(Para leer más: GEAB 126)
Gobernanza 4.0: ¿china o colaborativa? (Para leer más: GEAB 126)
Antiguo mundo: problemáticas aparte (Para leer más: GEAB 126)

——————————————–

[1]    Fuente: Banco Mundial
[2]   Ciertamente, de estos 3500 millones de personas, una parte está ya integrada o en vías de integración en la dinámica de crecimiento, pero muchas (especialmente de África y la India) han experimentado una gran marginación y están a punto de unirse.
[3]   Fuente: SupplyChainDigital, 13/06/2018
[4]   Fuente: WEForum, 12/06/2017
[5]   Fuente: McKinsey, 08/2017
[6]  Anticipamos que África será en 2050 el continente más moderno del mundo, hacia el cual emigrarán en masa los europeos si no superan correctamente los desafíos específicos de su propia transición económica.
[7]   En cuanto a la India, publicamos un artículo bastante completo sobre los desafíos de su desarrollo de aquí a 2040 en el GEAB de abril. Fuente: GEAB N°124, 15/04/2018