Home Les bulletins GEAB El futuro del proyecto constitucional europeo: Los estados miembros enfrentan dificultades concernientes al futuro del proyecto de la Constitución

El futuro del proyecto constitucional europeo: Los estados miembros enfrentan dificultades concernientes al futuro del proyecto de la Constitución

El rechazo francés  y holandés  ha roto, claramente, «el avance»  constitucional planeado por las instituciones comunitarias y los gobiernos. La inesperada detención del proceso de ratificación en toda la UE lo prueba. Ella ilustra el inmenso problema que los votos franceses y holandeses han originado en los otros estados-miembros: los estamentos políticos nacionales, ahora, están alarmados por el proceso de ratificación.

La razón es simple: ese proceso semeja desempeñar un papel catalizador del rechazo del que ellos son víctimas por parte de sus correspondientes opiniones públicas. No es que los votos franceses y holandeses hayan traducido una problemática nacional como se apresuraron a afirmar los vencidos, todo lo contrario. Y es esto lo que más asusta a los estamentos políticos nacionales.

Es la dimensión europea de la cuestión y el debate en torno a la Constitución, lo que paraliza la política en la actualidad y en los futuros meses. Es este interés en la cuestión (la muy gran participación en los referéndum francés holandés contrasta claramente con los bajos resultados obtenidos en las elecciones europeas del año pasado) lo que les inquieta. Si bien muchos analistas lo han interpretado como prueba de la « nacionalización » del debate sobre la Constitución, todos aquellos, que participaron en los debates de campaña, incluidos los políticos durante los dos referéndum pudieron comprobar lo contrario. Era de Europa lo que se trataba. Y es con relación a Europa que la pertinencia y la legitimidad de las políticas nacionales se ponen en tela de juicio. Los políticos, que son « instintivos », parecen haber « percibido » lo que la inmensa mayoría de los analistas ignoraron: es decir, que si la crisis de legitimidad sobrepasa largamente la cuestión europea, esta misma cuestión europea, vía el debate sobre la Constitución, amplificará la catálisis de rechazo contra ellos y transformándose en un resultado negativo de las elecciones, claramente visible.

Para un líder político, excepto aquél con inmensas convicciones personales, este riesgo es prácticamente inaceptable por ser políticamente « fatal ». Basta con analizar lo que ocurre en los estados miembros que han ratificado el proyecto de Constitución por vía parlamentaria para constatarlo. Casi todos ellos lo han hecho con mayorías parlamentarias rayanas a la unanimidad (a menudo más del 90% de « Sí »). Sin embargo, la mayoría de los mismos se conformaron inmediatamente con la decisión de poner « en espera » la ratificación, sin un calendario real para su reconsideración.

De tres cosas una: o los gobiernos de los estados-miembros están tan confiados en la prosecución del proceso de ratificación que no tienen problema alguna en tomarse algo más de tiempo que el previsto; o están convencidos que sus respectivos Parlamentos preferirán « olvidar » su voto si resulta que el proyecto de Constitución queda eternamente « en espera »; o ellos consideran que la situación es tan complicada que hoy no tienen ideas para superar el obstáculo. En cualquier caso, con el fin de estar  satisfechos con esa « espera » después de una votación casi unánime de su Parlamento, un gobierno se debe asegurar que no existe riesgo de presión popular o de crisis política interna tras esta elección. Que ningún partido representado en los Parlamentos nacionales de los estados miembros, decida  hacer del proceso de ratificación del proyecto de Constitución de la UE una importante cuestión política, mientras que su propio Parlamento la adoptó abrumadoramente, demuestra que estos mismos partidos políticos consideran o que a sus electores no se interesan por la cuestión (lo que fue desmentido, a priori, por la fuerte participación en el referéndum francés y holandés); o que están muy alejados del estamento político parlamentario en su aprobación con el 90 % o más de este Tratado constitucional… Para leer más : GEAB 1 / 16.01.2006

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