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Perspectives
pic-geab-107 Elecciones en EE.UU. – Brexit – TTIP – sanciones rusas. ¿Qué será de la Comisión Europea dentro de la gran redefinición de la relación transatlántica?

Desde su creación, el objetivo principal del GEAB es advertir a la opinión pública y a los dirigentes europeos de que la enorme reconfiguración geopolítica global impone necesariamente a la UE una profunda transformación. En plena crisis sistémica global, la transformación del papel y la posición de EE.UU. en el mundo, aliados estructurales del proyecto comunitario desde su origen y especialmente desde la caída del Muro de Berlín, acentúa la necesidad de adaptación, no solamente de las relaciones exteriores, sino también de la propia naturaleza de la UE y de su órgano administrativo más emblemático, la Comisión Europea.

Visible degradación de la relación transatlántica

Desde la negativa franco-alemana a seguir a EE.UU. en su guerra con Irak en 2003[1] hasta la “posibilidad de Trump” en la Presidencia estadounidense a finales de 2016 han pasado trece años durante los cuales las relaciones transatlánticas han experimentado todo tipo de vicisitudes: desde grandes momentos de aparente simbiosis (elección de Sarkozy como presidente del país más anti-atlantista de la UE en 2007, acuerdo contra Rusia en 2014…), hasta profundas crisis (escándalo de espionaje de la NSA[2], campañas anti TTIP[3]…).

Sin embargo, nuestro equipo observa actualmente una intensificación de los indicadores de ruptura. Solo citaremos algunos de los más conocidos que han puesto en tela de juicio puntos particularmente fundamentales de la relación transatlántica:

. Medidas contra Barroso en respuesta a su contratación en Goldman Sachs: el presidente de la Comisión más conocido por su acérrimo pro-atlantismo incondicional, contratado por la institución financiera estadounidense, abiertamente responsable de la mala instrucción del informe sobre el estado de endeudamiento de Grecia, en el contexto de la decisión de integrar al país en la zona Euro[4]… En otro tiempo, esta clase de escándalo podría haberse mantenido oculto; esta vez, no  solamente se convirtió en un asunto ampliamente mediático, sino que la Comisión respondió retirándole los privilegios otorgados por sus anteriores responsabilidades[5]; un colectivo de funcionarios firmó una petición “no en nuestro nombre”[6]

. Implementación de medidas de reciprocidad en materia de visados entre América del Norte y la UE: en virtud de los principios de solidaridad europea, la Comisión europea adoptó un tono más duro con EE.UU. y Canadá, que siempre han aplicado una política de visados a los ciudadanos de ciertos países de la UE; amenazó con aplicar una medida de reciprocidad, solicitando visados a los ciudadanos estadounidenses y canadienses que viajasen a Europa; el pasado junio, estableció un plazo de 6 meses para que estos países suprimieran las obligaciones de visados para todos los países de la UE[7]. Conoceremos la resolución a finales de año pero podría decirse que la UE, por medio de la Comisión Europea, ha manifestado su decisión de no dejarse pisar por sus grandes aliados norteamericanos.

. Declaraciones simultáneas de Gabriel (DE) y Hollande (FR) tratando de enterrar el TTIP: este verano, el ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, y el presidente francés, François Hollande, han coincidido en sus declaraciones sobre el hecho de que el TTIP era un proyecto muerto desde su nacimiento y que de debían detenerse las negociaciones, lo que ha dado lugar a encuentros bastante desagradables entre Hollande y JunckerLeer