Leer anuncio públic
Perspectives
geab 118 pic Crisis sistémica global /Finales de 2017: ¡Atención, zona de turbulencias! Finanzas – Libertades – Seguridad – Kaliningrado: ¡evitemos la Tercera Guerra Mundial!

Más de tres años después de la catástrofe euro-rusa en torno a Ucrania, no hay esperanzas de salir de la crisis. Con el Donbáss aún en guerra y la anexión de Crimea a Rusia no reconocida por la comunidad internacional, las miradas se dirigen hacia el mar Báltico, donde las demostraciones de testosterona militar se despliegan a ambos lados de la nueva cortina de hierro[1]… No muy lejos de Gdansk, la antigua Danzig, cuyo corredor fue una de las causas demostradas del desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, otro corredor es objeto de todas las envidias y causa probable de un posible desencadenamiento de nada menos que una Tercera Guerra Mundial, el corredor o triángulo de Suwalki.

fig01Gráfico 1 – El triángulo de Suwalki. Fuente: Strafor 2015

Kaliningrado y la integridad territorial

Desde 2004, con la integración de los países bálticos en la UE, un territorio ruso, Óblast de Kaliningrado, se ha visto aislado en medio de la UE. En el contexto de la actual tensión atlántico-rusa, Rusia podría estar tentada de crear un paso de acceso entre su aliado bielorruso y su enclave estratégico de Kaliningrado en el mar Báltico. Este paso, de sesenta kilómetros de longitud, pasaría a lo largo de la frontera lituano-polaca por una región que es objeto, desde hace casi 100 años, de agitadas diferencias entre Lituania y Polonia.

La región de Suwalki se sitúa en Polonia, pero en su origen, formaba parte integrante del Gran Ducado de Lituania, antes de pasar a ser parte de Prusia en 1795 y después del Gran Ducado de Polonia, para terminar formando parte de la Rusia zarista. En 1919-20, tras la Revolución Rusa, la Rebelión de Sejny y la Batalla del río Niemen enfrentaron a las tropas lituanas y polacas, concluyendo con el tratado de Suwalki que otorgaba a Polonia las ciudades y regiones de Punsk, Sejny y Suwalki.

Sobra decir que no haría falta gran cosa para reavivar las tensiones en esta región de Polonia donde subsiste una gran minoría lituana (el 80 % de los habitantes de la ciudad de Punsk son lituanos) y alimentar las veleidades independentistas en una UE en la que este tipo de reivindicaciones son el pan de cada día[2]. El estallido de la crisis atlántico-rusa en esta región podría por tanto desencadenar el desmoronamiento de otro de los frentes de la bella Unión Europea y, por qué no, un conflicto étnico entre dos miembros de la UE y la OTAN.

Pero sea cual sea el método empleado, si Rusia no llegara a establecer un corredor, serían los países bálticos los que se encontrarían aislados de la UE.

Por el momento y desde 2003, un acuerdo con la UE autoriza a Rusia, bajo la atenta mirada de la UE, a pasar por territorio lituano para acceder a su enclave. Pero ¿en qué se apoya este acuerdo? Ciertamente, en poca cosa.

Falta de anticipación, errores estratégicos, debilidad política: la gran escalada

Armas y hombres se concentran en torno a este sector: estadounidenses, canadienses, británicos, franceses, daneses y alemanes por una parte y bielorrusos, rusos, moldavos, kazajos… e incluso chinos, ... Leer